Lo cortés no quita lo valiente…

Se me ha venido a la mente esta frase, porque supongo que en el momento de inventarla, habría ciertos prejuicios contra todos aquellos hombres que mostraran buenos modales, seguramente acusándolos de ser mariposones y cobardes hasta límites insospechados. Debió surgir para demostrar que la caballerosidad, galantería y educación no estaba reñida con el arrojo, la valentía, y mucho menos la virilidad, que era lo primero que se ponía en duda.

En nuestro caso, la pregunta sería: ¿lo gay quita lo caballero? No suena tan bien, pero sería una frase mucho más realista, y es que parece que no nos ponemos de acuerdo en lo que preferimos, sobre todo si hablamos de las mujeres. Por un lado muchas prefieren a los hombres educados, de buenas y suaves maneras, que las traten con tacto y amabilidad; pero por otro, es un hecho que los hombres bruscos, directos e incluso un poco salvajes son los que acaban atrayéndolas. Bien, seguro que muchos entendéis lo que quiero decir, y os produce sentimientos encontrados, porque la verdad es que es un poco confuso.

Y es que, si eres un poco curioso y navegas un poco por ahí, por ejemplo por webs como gaytube, te das cuenta de que el aspecto de estos tíos es de todo menos caballeroso. Fácilmente podría representar el ideal sexual de cualquier mujer heterosexual y, sin embargo, parece que también representa el de los tíos gays. Lo gracioso del tema es que siempre se ha tenido a los maricones por todo lo contrario, es decir: su aspecto era amanerado, tirando hacia femenino, y eso de hablar en voz suave y con extremada educación no hacia más que acentuar esa diferencia, que se convirtió en una característica popular de su homosexualidad. Y sin embargo, parece que esa imagen no es nada erótica, y no pone cachondos ni a hombres ni a mujeres, con lo que habría que ver de dónde sale la fama de promiscuos de los gays.

Es una pena que para ver estos gustos sexuales en los homosexuales sólo podamos tirar del porno online, porque en el cine convencional realmente es un poco complicado. En general, los individuos o las parejas gays siempre son representadas como conflictivas, con problemas afectivos y traumáticos, sin poder llevar una vida normal en relación con los que los rodean…, vamos, unos inadaptados, como en algunas referencias de cortometrajes gays mexicanos. No sé si es casualidad, o es que quieran dar la imagen de que si uno es marica, o se toma la vida como una juerga continua en plan descerebrado, o no tiene más remedio que sufrir todos los males de este mundo y parte del otro… En fin, como yo sé de buena tinta que esto poco tiene que ver con la realidad por suerte, me lo tomo un poco a guasa, aunque a veces es curioso la visión que tiene el cine convencional sobre las relaciones sexuales entre hombres.

Y bueno, ¿dónde queda entonces la caballerosidad, es aún hoy un signo equívoco de homosexualidad? Volvemos entonces, creo yo, al principio del post y a hacernos eco de la actitud de las mujeres. Por suerte, como hay tantas opiniones como personas y, como decía mi abuela, «siempre hay un roto para un descosido», imagino que al final se acaban encontrando las almas gemelas. Pero si al final ser un caballero educado y tratar como damas a todas las féminas que te rodean, máxime si encima te gustan, no puedo asegurar que sea la clave de la seducción ( y con esto que quede claro que no comparto, apoyo o tolera ningún tipo de comportamiento agresivo, arrollador o violento, ¡hasta ahí podíamos llegar!).

¿Aún se lleva lo de ser caballero?

Conozco a muchos nostálgicos que realmente piensan eso de que «cualquier tiempo pasado fue mejor». ¿Lo fue realmente? Yo no lo sé, supongo que decimos eso porque disfrutamos de todos los avances de la actualidad y echamos de menos algunos comportamientos pasados, aunque sin sufrir la carencias de esos tiempos. La memoria es corta, sobre todo si se trata de olvidar lo malo y recordar lo bueno, así que supongo que lo suyo es no pensar demasiado en el pasado, intentando en lo posible mejorar el presente y el futuro.

Un comienzo un poco filosófico, pero que me sirve para introducir una cuestión que realmente no se estila mucho en estos días, siempre sumidos en la eterna lucha entre hombre y mujer, entre machismo y feminismo. Y es que, ¿la caballerosidad es una cosa del pasado, o realmente es una forma de comportarse que no debería nunca pasar de moda? Aquí entran muchas cuestiones en juego, casi tantas como opiniones pueden tener las personas, así que imagínate.

La palabra «caballero» tiene muchas connotaciones, pero la realidad es que en su origen, sólo eran los soldados que montaban a caballo, tan fácil como eso. Claro, no todo el mundo podía permitirse tener un caballo en los tiempos antiguos, y mucho menos tener los medios suficientes para su entrenamiento, manutención y además no tener que buscar otros recursos para vivir; vamos, que había que pertenecer a la nobleza, y a la alta si quería uno tener un nivel de vida sostenible. De ahí que, en consecuencia, los caballeros se asociaran siempre con un status de alto nivel, sólo por debajo del rey en importancia; y con el tiempo, aunque la nobleza superó el estamento de los soldados, en realidad eran los caballeros los que sostenían a estos señores feudales que, en muchas ocasiones, eran unos incultos que habían heredado título y riquezas, sin otra preparación que disfrutar de la posición de sus ancestros.

Siglos después, los caballeros se bajaron de sus animales cuadrúpedos, y comenzó la siguiente acepción de este nombre, que poco tenía que ver con su modo de transporte. Ahora se llamaba así a los de alta alcurnia social, primero a los nobles pero después a comerciantes o militares que habían hecho méritos y que, por supuesto, contaban con riquezas. Y estos fueron, por supuesto, los que marcaron las reglas de lo que después fue la «etiqueta«, para bien o para mal, y eso es lo que ha llegado hasta casi nuestros días, no mucho más atrás de apenas un siglo.

La cuestión es: ¿acaso ya no es estila ser un caballero? Bueno, hay ciertos rasgos que parecen un poco anticuados, pero que quizá no deberían pasar de moda: el sentido del honor, el ser fiel a la palabra y a los principios, el tratar a los demás con educación y modales… y por supuesto el trato hacia el sexo opuesto. Pero ¡ah! aquí empiezan a hablar algunas voces discordantes, porque en pleno siglo XXI, muchas mujeres dicen no necesitar ninguna de estas maneras de dirigirse a ellas, haciéndolas parecer poco capaces y débiles ante ciertos aspectos de la vida. Y es que, según ellas, los caballeros no son necesarios, porque ya no existen las damas, ¿piensas tú también así?